La puesta de los huevos en el interior del nido aumenta las probabilidades de que lleguen limpios a su destino. Sin embargo, los productores a menudo se encuentran con el problema de que muchas de las gallinas prefieren realizar la puesta en el suelo, reduciendo sustancialmente en número de huevos vendibles o incubables.

A este respecto, el manejo correcto de las gallinas desde las fases iniciales de cría es esencial, recomendándose la aplicación de las siguientes medidas:

  1. Aprendizaje temprano: Las pollitas deben aprender a subir al slat entre las 3 y las 10 semanas de vida. Para ello, se colocan slats no funcionales o aseladeros en la nave de recría para fomentar que se suban lo antes posible.
  2. Altura correcta del área de slats: Los slats deben tener una altura máxima desde el suelo de 20-25 cm, de lo contrario las gallinas no saltarán a la zona de nidos.
  3. Fomentar que las gallinas pasen del suelo a los slats: Caminar lentamente por la zona de suelo varias veces durante los primeros días desde su llegada a la nave de puesta favorece que las pollitas suban a los slats sin ocasionarles un estrés excesivo.
  4. Reducir la cantidad de yacija: Una cantidad de yacija superior a los 5 cm animará a las gallinas a realizar la puesta en el suelo, por lo que se recomienda no superar esta cantidad.
  5. Permitir que las gallinas exploren los nidos: Abrir los nidos al menos una semana antes del inicio de la puesta permitirá que las pollitas se familiaricen con ellos y se sentirán más cómodas.
  6. Espacio de nidal adecuado al volumen de huevos durante el pico de producción: Se recomienda contar con un espacio mínimo de 5,5 gallinas por hueco en el caso de nidos convencionales para que cada una tenga un sitio para poner su huevo. Una vez que la gallina pone un huevo en un sitio, implica que lo ha reclamado como su territorio y volverá al mismo para realizar la puesta en el futuro. En el caso de los nidos comunitarios, deben poder acomodar hasta 48 hembras/metro.
  7. Retirar huevos del suelo:  Se deben retirar los huevos del suelo temprano y con frecuencia, colocándolos en nidos vacíos para incitar a las demás gallinas a poner los suyos cerca de los mismos.
  8. Acostumbrar a las pollitas a la cinta transportadora de huevos: Inicialmente, la vibración de la cinta puede asustar a las pollitas, alejándolas del nido. Para evitar esto, se recomienda incrementar progresivamente la frecuencia y velocidad de operación de la cinta para que las pollitas se habitúen a ella.
  9. Mantenimiento de la barrera de separación entre la cinta y el nido: Con el paso del tiempo, la barrera que separa la cinta y el nido se desgasta, enrollándose hacia arriba y dejando expuesta la cinta a la vista de las gallinas, las cuales pueden asustarse. Se recomienda sustituir esta barrera cuando sea necesario para que las gallinas estén tranquilas.
  10. Limpieza regular de la cinta transportadora: La acumulación de suciedad, polvo y residuos da lugar a olores desagradables que pueden molestar a las gallinas. Por ello, se debe limpiar la cinta minuciosamente -o incluso sustituir en caso necesario- entre lotes. Además se deben remplazar las cintas cuando los bordes estén desgastados.

Fuente: www.cobb-vantress.com